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Prepárate para Yoga Nidra.

Túmbate boca arriba y adopta shavasana, la posición de relajación.

Realiza los movimientos necesarios para acomodarte sobre el suelo: comprueba que tus piernas están separadas el ancho de las caderas: pies cayendo a cada lado del cuerpo, brazos alejados de los costados con las palmas mirando hacia el techo, la cabeza en línea con el resto de la columna vertebral.

Ponte cómodo. Recorriendo con la atención el espacio de tu cuerpo ajusta tu posición y asegúrate que no hay ninguna incomodidad física y que puedes practicar Yoga Nidra sin moverte. Ve quedándote cada vez más tranquilo, tanto como te sea posible.

Toma una serie de respiraciones bien profundas y siente el cuerpo, al inspirar siente una ola de calma expandirse por todo tu interior; abre la boca y exhala lentamente emitiendo suavemente el sonido «ahhhhh» a la vez que expulsas todo malestar y tensión. Con cada exhalación «aaaahhhh», «ahhhh»… liberándote de todo estrés.

Mantente ahora observando la respiración natural sin hacer nada. Conecta con el deseo de permanecer atento y despierto toda la sesión. Haz consciente ese deseo repitiendo mentalmente: «me mantengo despierto toda la práctica de Yoga Nidra»… repite varias veces «me mantengo despierto».

Haz consciente el espacio de fuera, siente y visualiza la habitación en la que te encuentras, las paredes, el techo, cualquier objeto que puedas recordar… y visualízate a ti mismo tumbado, relajado, practicando Yoga Nidra.

Mira hacia tu interior, dirígete hacia dentro…

La práctica de Yoga Nidra comienza ahora

Este es el momento para repetir tu sankalpa; el sankalpa es una frase corta y concisa que evoca algún aspecto de nuestra personalidad que deseamos potenciar a nivel subconsciente o algún objetivo prioritario de nuestra vida. Repite mentalmente tres veces tu intención claramente, con confianza y firmeza.

Ahora vas a recorrer el espacio de tu cuerpo, para ello déjate guiar por mi voz, sin hacer ningún tipo de esfuerzo. Acaricia con la mente la parte del cuerpo que vaya mencionando, penetrando en ella. Usa la consciencia pura para comunicarte íntimanente con tus sensaciones y profundizar en tu relajación.

Ve dirigiendo la atención a la mano derecha y siente el dedo pulgar de la mano derecha, dedo índice, dedo medio, dedo anular, meñique… los cinco dedos de la mano derecha, palma de la mano, dorso de la mano, muñeca, antebrazo, codo, parte alta del brazo derecho, hombro, axila, costado, cintura, cadera, muslo derecho, rodilla, pantorrilla, tobillo, talón, planta, empeine, dedo gordo del pie derecho, el segundo dedo, el tercer dedo, el cuarto dedo, el dedo pequeño. Los cinco dedos del pie derecho… todo el lado derecho, siente todo el lado derecho del cuerpo.

Continúa ahora por el lado izquierdo, haciendo consciente la mano izquierda, el dedo pulgar de la mano izquierda, el dedo índice, el dedo medio, el dedo anular, el meñique… los cinco dedos de la mano izquierda, palma de la mano, dorso de la mano, muñeca, antebrazo, codo, parte alta del brazo izquierdo, hombro, axila, costado, cintura, cadera, muslo izquierdo, rodilla, pantorrilla, tobillo, talón, planta, empeine, dedo gordo del pie izquierdo, el segundo dedo, el tercer dedo, el cuarto dedo, el dedo pequeño. Los cinco dedos del pie izquierdo… todo el lado izquierdo, siente todo el lado izquierdo del cuerpo.

Ahora la zona sacra de la columna vertebral, nalga derecha, izquierda, zona lumbar, zona dorsal de la columna vertebral, omóplato derecho, izquierdo, zona cervical… punto de apoyo de la cabeza con el suelo… cima de la cabeza… frente, sien derecha, sien izquierda, ceja derecha, izquierda, punto entre las dos cejas… punta de la nariz…orificio nasal derecho, izquierdo, mejilla derecha, izquierda, oreja derecha, izquierda, labio superior, labio inferior, la boca, su interior, zona mandibular… garganta… centro de la garganta… clavícula derecha, izquierda, pecho derecho, izquierdo, centro del pecho, zona costal derecha, zona costal izquierda… zona diafragmática, plexo solar… ombligo… bajo vientre… zona genital… esfínteres anales… toda la pierna derecha, toda la pierna izquierda, todo el brazo derecho, todo el brazo izquierdo, todo el tronco, el cuello y la cabeza al mismo tiempo… siente todo el cuerpo todo el cuerpo … todo el cuerpo… permanece consciente del todo el cuerpo… no te duermas…

Ve percibiendo lentamente el flujo de la respiración natural manifestándose en tu interior. Haz consciente la respiración a través de las fosas nasales… siente como la respiración entra por las fosas nasales y como ambas corrientes de aire ascienden formando un triángulo cuyo vértice superior se une en el entrecejo… permanece sintiendo la respiración fluyendo en tus fosas nasales… ahora solo consciencia de la respiración fluyendo en la fosa nasal derecha… ahora en la fosa nasal izquierda… e imagina que ahora estás respirando alternativamente por las fosas nasales… practica nadhi sodhana, la respiración alterna. Para ello, vas a contar regresivamente tu respiración en las fosas nasales. Empieza en el número 21 y con cada espiración desciende una cuenta; siente que inspiras por la fosa nasal derecha y exhalando por la fosa nasal izquierda repite mentalmente 21, próxima exhalación fosa nasal derecha, 20, próxima exhalación fosa nasal izquierda… continúa contando tu respiración alterna en las fosas nasales. Con cada exhalación desciendes más profundamente hacia el interior de tu mente, como si estuvieras descendiendo por una escalera de caracol. Con cada espiración desciendes un poco más… mantén la presencia, no te saltes ni una sola respiración. La respiración alterna armoniza los hemisferios cerebrales posibilitando la entrada en ondas alfa y así favorecer la práctica de la visualización a medida que te vayas acercando al número cero, te sentirás más despierto, la atención será sutil y podrás experimentar tu interior con mayor claridad. No alteres el ritmo natural de la respiración, no es necesario; déjala como está, natural; solo la consciencia pasa de una fosa nasal a la otra.

Toma ahora consciencia del espacio enfrente de tus ojos cerrados. Observa el espacio infinito que se expande frente a ti, es el espacio de tu consciencia en la que pueden aparecer imágenes, recuerdos del pasado, visiones, pensamientos-emociones, oscuridad, nada, etc. Observa sin esperar nada, interiormente desapegado. Sé un mero espectador imparcial, que no alimenta ni rechaza nada, sólo observa.

Ve dirigiendo nuevamente la atención a tus fosas nasales y trata de percibir cualquier olor, el olfato es nuestro sentido más antiguo, puede provocar reacciones que surgen del instinto… siente que llegan a ti aromas provenientes de algún lugar lejano… percibe el olor a tierra mojada que se entremezcla con el perfume de diversas flores y plantas…. y te ves a ti mismo temprano en la mañana en medio del campo, rodeado de magníficas plantas y flores de todos los tamaños… flores rojas, flores amarillas, flores doradas, flores azules… estás rodeado de flores de distintos colores y tamaños, déjate penetrar por ellas, por cada color, por cada aroma.

Ves un sendero y lo recorres. Puedes escuchar el crujir de las hojas con cada paso que das; deseas alcanzar una cueva, te han dicho que en la cueva encontrarás respuesta o guía hacia un tema particular, así que penetras por el sendero en un profundo bosque. Poco a poco, el camino se va haciendo más angosto, los troncos de los árboles van estrechando el paso y escuchas extraños ruidos provenientes de la maleza. Te entra el miedo, pero al mirar hacia atrás solo puedes ver un denso bosque oscuro, así que decides proseguir la marcha. Al poco llegas a un claro, te sientes cansado y paras unos instantes a descansar.

El sol está en lo alto y sus rayos empiezan a penetrar tu piel. El calor llega a ser sofocante y las gotas de sudor se sienten resbalar por tu rostro. Miras a lo alto y te encuentras de frente con un gran sol… una esfera de rayos dorados que te ciegan durante breves instantes. Por unos momentos piensas en abandonar, te sientes en cierto modo inútil e ingenuo por creer en una cueva, estás a punto de darte la vuelta y regresar cuando divisas a unos metros frente a ti un gran lago y te diriges a él. Sus aguas son cristalinas, te quitas la ropa y te lanzas; sus fondos son brillantes, llenos de piedras preciosas que emanan un brillo que entremezclándose con el agua se va introduciendo por los poros de tu piel. Al salir te sientes revitalizado y prosigues tu marcha con firmeza.

Después de un duro caminar llegas a la cueva. La entrada es grande y oscura, no puedes ver el interior. De nuevo, emerge la duda, el miedo… pero una voz interior te dice: entra, no te rindas ahora que has llegado… entra. Y decides entrar. El interior está oscuro pero poco a poco la vista se va acostumbrando a la oscuridad y puedes ver una gran antorcha. La coges y la enciendes, iluminando todo el interior de la cueva. Al fondo hay una gran pared con un gran dibujo. Al iluminar la pared puedes distinguir una gran flor roja en forma de corazón cuyo tallo desciende a un pequeño altar con un cofre abierto recubierto de espejos. Del interior del cofre emana una gran luz, te acercas y miras a su interior. En el interior ves tu imagen reflejada y la luz proyectándose a la altura del pecho, en tu corazón. Metes la mano buscando algún objeto y sientes como si la luz penetrase directamente en tu corazón con una respuesta. No hay preguntas ni palabras, solo luz penetrando en tu interior, una luz que va dándote respuestas, va mostrándote el camino, queda unos instantes sintiendo la luz, cómo se manifiesta en tu interior, cómo te enseña el camino.

El camino ya ha sido revelado

Regresa nuevamente al espacio enfrente de tus ojos cerrados, el espacio de tu consciencia en la que pueden aparecer imágenes, recuerdos del pasado, visiones, pensamientos-emociones, oscuridad… o nada. Observa sin esperar nada, interiormente desapegado. Sé un mero espectador imparcial, que no alimenta ni rechaza nada, sólo observa.

Este es el momento idóneo para repetir tu sankalpa, tu intención positiva. Repítelo tal y como lo hiciste al principio de la sesión, usando las mismas palabras. Repite tu resolución tres veces con confianza y firmeza.

Regresa al espacio de tu cuerpo y a tu respiración, siente el cuerpo, comienza lentamente a mover todo tu cuerpo y deja que poco a poco tu cuerpo vaya realizando los movimientos que le apetezcan, sin prisas. Siéntete despertar de un sueño cálido y profundo, tómate el tiempo necesario para concluir este yoga nidra, estira el cuerpo, respira profundamente, profundamente…

La práctica de Yoga Nidra ha concluido. Hari om tat sat.